Panamá está ganando popularidad como destino turístico para surferos que buscan playas vírgenes cargadas de olas. Precisamente, el istmo cuenta con dos destinos nacionales preferentes para este deporte; se trata de la playa de Santa Catalina, en el Pacífico, y el archipiélago de Bocas del Toro, en el límite con Costa Rica.
Aunque la temporada se prolonga todo el año, los mejores meses para disfrutar de las olas en Santa Catalina son febrero y marzo, cuando el clima favorece un oleaje de hasta 4 metros de altitud.
Si la vida acuática sobre la superficie es excitante, Panamá posee una riqueza submarina aún mayor sin necesidad de alejarse a penas de la ciudad. Son tres los puntos de interés en este ámbito que han adquirido renombre internacional: el archipiélago de Bocas del Toro, la ciudad de Portobelo, en el Atlántico, y la isla de Coiba, a cinco horas aproximadamente de la capital.
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